Por. Pedro Alcocer. La realidad pura y dura de nuestro entorno es el contexto. Debido a la saturación de información y a la velocidad en que cambia el panorama, el contexto que nos envuelve afronta diversos matices. Este concepto tan recurrente, particularmente en los novedosos planes de estudio de las escuelas de arquitectura, comienza en sí mismo a ser un ente presente y ausente al mismo tiempo. Presente por qué no podemos negar su existencia y todos sus matices (social, cultural, ambiental, histórico, etcétera). Ausente por la dificultad de definirlo, de abordarlo. En este proceso de integración o adaptación al contexto los arquitectos comenzamos a tener una relación de amor-odio con él, al final nos encontramos en una arista llena de ambigüedad. Probablemente la aproximación al contexto, es decir un abordaje en el proyecto desde la cruda realidad de las circunstancias y condiciones que lo envuelven, en ocasiones, pueda convertirse trampa sin salida. Como aquellas “inv...